¡Atención!
Esta entrada contiene spoilers de la trama de
The Legend of Zelda Tears of the Kingdom

Capítulo 30
Continué explorando la región. Me crucé con un nuevo Centaleón que vencí con facilidad y encontré un nuevo santuario. En el Lago Calavera encontré un nuevo abismo que conectaba con el subsuelo. Se trataba de una pequeña cueva. En ella tuve que derrotar a varias criaturas esqueléticas y me recompensaron con la Espada de Biggoron, en un cofre. Encontré una nueva raíz y regresé a la superficie. Cerca del abismo encontré una cueva. En ella tuve que enfrentarme a un Hinox Esquelético y encontré un cofre con la Máscara de la Deidad, otro tesoro de Nambod.

Llegué a la Fuente del Poder. La estatua de la Diosa allí presente me pidió una garra de Elden. Se la ofrecí y me recompensó con un rubí. Ni en los tratos con Terry salgo perdiendo de semejante manera.
Tras encontrar un par de santuarios y derrotar, una vez más, a Ganon Fantasma llegué a una nueva Posta. Obtuve los puntos y el dueño me pidió una foto de la campana de la unión de la aldea de Arkadia. Una tarea sencilla.
Parcy me pidió que rompiese una mena de minerales de un solo golpe. Fue sencillo ya que tenía armas con bolas de pinchos. También me encontré con Penn, de la Gaceta. Este tenía un mal presentimiento sobre un cuco que hablaba. Fui a verlo. Para mi sorpresa me habló sobre la Princesa Zelda. Me dijo que debía superar unas pruebas para que él me contase lo que sabía. Fueron pruebas físicas sencillas, no me costaron en exceso. Entonces desveló su auténtica identidad, se trataba de un guerrero del Clan Yiga.

Regresé a hablar con Penn. Otro rumor sobre la Princesa completado, pero seguimos sin pistas fiables.
Fui a explorar el Bastión de Akkala. Encontré una cueva llena de horroblins y me crucé con un nuevo Griock, esta vez eléctrico, pero aún no me siento preparado para enfrentarme a ellos. En lo alto derroté, de nuevo, a Ganon Fantasma y encontré un nuevo santuario.
Me faltaba explorar una playa con forma de espiral. De camino derroté a un petrarock fortificado y a un hinox negro. No había gran cosa en esa playa, un santuario nuevo y poco más.

Marché entonces a la aldea de Arkadia. Obtuve dos contenedores de corazón en la estatua de la Diosa y hablé con la gente del poblado.
Me encontré con Karid, el jefe de la compañía de construcciones y con su mujer Kaenne. Su hija Kariele debía marchar a la Ciudadela Gerudo para ser formada como dictan las normas de esa tribu. Esto provocaba que sus padres estuviesen alicaídos. Me reuní con la joven y la ayudé a llegar a la zona de construcción para reunirse con su padre Karid. Este me pidió algunos materiales para tintar un globo de amarillo y poder regalar a su hija un breve viaje en globo antes de su partida. Poco después llegaron a recogerla y todo el pueblo se reunió para despedirla. Una escena realmente conmovedora. La visitaré cuando llegue a la Ciudadela Gerudo.

Tuve que negociar para obtener una piedra verde de manos de un aldeano de Arkadia. Menos mal que apareció su mujer y logré obtenerla a un precio aceptable. La transporté con mi máquina voladora de 4 turbinas y completé sin esfuerzo el nuevo santuario. Con los santuarios que llevaba completados amplié un poco mi resistencia.
En la aldea de Arkadia me encontré con Kilton. Me pidió fotos de distintos monstruos para que Karid construyese figuras para decorar su expositor. Le traje fotos de un bokoblin, un horroblin, un petrarock fortificado, un anuronte oscuro y un griock real.

Después hablé con Kaenne. Me ofreció la posibilidad de tener mi propia casa. No fue barato, pero acepté. Me dirigí a la parcela que habían reservado para mí. Karanthe me estaba esperando en la parcela. Me dio los dos módulos que iban dentro del pack inicial y me enseñó a ensamblarlos. Se trataba de un dormitorio y una sala con puerta de entrada. Era sencillo. Las combiné y ya tenía mi propia casa.
Me queda por completar el laberinto, en sus tres pruebas y explorar la parte del subsuelo de esta región. Debo darme prisa.
Capítulo 31
Tras haber explorado a fondo el mapa de la región de Akkala sólo me quedaban dos tareas por hacer antes de proseguir a la siguiente: Completar el desafío del laberinto y explorar el subsuelo de esta parte del mapa. Comencé por lo primero.

Utilicé la máquina voladora para acceder al laberinto por su entrada principal. Era mucho más sencillo de explorar que el anterior, no había aura maligna ni enemigos. Encontré diversos tesoros y logré acceder a la sala central de casualidad, utilizando infiltración en una zona. Encontré un santuario y un terminal que activé. Este me mandó dirigirme al laberinto de los cielos.
Ascendí con la máquina voladora y completé el santuario. Entonces activé el terminal y comencé este desafío. Tenía que activar 4 terminales que se me marcaron en el mapa. Utilicé las corrientes de aire ascendente y me moví por los diferentes pasillos para llegar a los terminales. Una vez activados tuve que ascender a lo alto y activar el definitivo para concluir la prueba de los cielos. Este me dijo que debía dirigirme al subsuelo y afrontar la prueba final.

Realicé un salto de fe y llegué a una pequeña edificación bajo la superficie. Allí esperaba un Gólem Cúbico Supremo. Lo derroté y como recompensa tras completar el desafío de los laberintos recibí la Cota del espíritu maligno. Tras ello, utilicé infiltración y activé una raíz. Ahora me tocaba explorar el subsuelo.
Construí mi máquina voladora y la acoplé una semilla luminosa grande. Me encontré una nueva base del clan Yiga en la que obtuve un nuevo esquema. Me crucé con algún monstruo grande y fui activando las raíces bajo los santuarios de la superficie. La más retorcida de encontrar fue la que estaba bajo la playa Espiralia. Además, ahí aguardaba la Túnica del Crepúsculo en un cofre. Encontré una nueva mina abandonada bajo Arkadia y me crucé con un nuevo Centaleón acorazado. Una vez que activé todas las raíces intercambié el zonannio que había acumulado por cristales y obtuve los suficientes como para 5 células energéticas.

Me dirigí entonces a la siguiente región. Nada más entrar en ella me crucé con un Centaleón blanco. El más poderoso al que me había enfrentado hasta ahora. Sudé bastante para derrotarlo.
No quería perder más el tiempo, así que saqué mi máquina voladora y me dirigí a la atalaya de la nueva región, la cual estaba un poco lejos. Esta región tenía gran cantidad de islas celestes, eso ya me iba indicando lo que me iba a encontrar. Sí, se trataba de la región de los Zora, me di cuenta al sobrevolar la ciudad. La atalaya estaba rodeada de fango, no pude acceder a su interior, no sabía como retirarlo. Así que me subí de nuevo a la máquina voladora y me dirigí a la ciudad de los Zora.

Completé el santuario cercano y fui a hablar con la gente de la ciudad. Hablando con algunos Zora en la plaza central descubrí que el fango se podía limpiar con frutos acuosos. Les ayudé a limpiar la estatua de la plaza. Conocí entonces a Yona, la prometida de Sidon. Me dijo que Sidon estaba en la cima del Monte Trueno. También me comentó que para poder ascender las cascadas necesitaba la armadura zora. Ella era capaz de fabricarla, pero necesitaba ciertos materiales. Se los entregué y obtuve la armadura. Me dirigí rápidamente a la Gran Hada a mejorar su resistencia.
Ahora ya sabía cómo retirar el fango, así que me dirigí de nuevo a la atalaya. La limpié y la activé. Obtuve el mapa de la superficie y el del cielo. En efecto, había muchas islas celestes. Debían ser la causa del fango que asolaba la región.

Volví a la Ciudad Zora y obtuve un nuevo Contenedor de Corazón.
Debía dirigirme a hablar con Sidon. Debo ayudar a los Zora a deshacerse del fango. Seguro que así encuentro nuevas pistas sobra la Princesa Zelda.
Capítulo 32
Fui a reunirme con Sidon en la cima del Monte Trueno. El príncipe de los Zora estaba utilizando su poder para evitar que el fango contaminase el agua del manantial, ya que eso provocaría que llegase hasta el palacio. Me dijo que fuese a visitar a Jaht.

Me lo encontré cerca de un lago investigando unas ruinas. Le ayudé colocando una tablilla que se había roto. Entonces pudimos leerla. Hablaba de un pez celeste y de que había que lanzar el escudo del rey a través de unas rocas que formaban una gota. De esta forma aparecería un puente de agua que conectaría con los cielos. No teníamos ninguna pista de a qué se refería esta profecía, así que fui a buscar al rey Dorphan.

El rey no estaba en su trono, pero escuché a unos jóvenes zora mencionar un lugar secreto. Se encontraba en un palacete que se hallaba entre el monte trueno y el palacio, tras una cascada.
Me dirigí a la zona y encontré el lugar. El rey de los Zora me habló sobre la Princesa Zelda. Me dijo que esta descendió de los cielos acompañada de un monstruo de fango y que lo lanzó sobre el reino de los Zora. El rey estaba seguro de que la respuesta se hallaba en las islas de los cielos. Le comenté sobre lo que habíamos leído en la tablilla y me dijo que el escudo del rey debían ser las Escamas del rey y me dio varias de estas.

Volví a hablar con Sidon. Debíamos buscar el pez celeste para dar con la gota. Ascendí con mi máquina voladora y di con una isla con forma de pez. Estaba rodeada de piedras flotantes. Un grupo de ellas me percaté de que formaban una gota. Lancé una flecha con la escama del rey a su interior. Eso hizo aparecer una luz en el lago.
Fui a contárselo a Sidon. Mientras hablábamos nos atacó un Like Fangoso. Utilicé el poder de Sidon para limpiar el fango y poder atacarlo en su punto débil. Lo vencimos y nos dirigimos al pilar de luz en el lago. Sidon creó un remolino en el lago y nos sumergimos en un Templo ancestral. Dentro llegué a un terminal que activé. Esto provocó que una gran cascada cayese de una de las islas de los cielos y la utilizamos para ascender.

Estábamos en las islas celestes sobre el reino de los Zora. La gravedad era menor en ellas y había esferas acuosas que se desplazaban en el aire. Las utilicé para seguir avanzando entre las islas, mientras derrotaba a algunos gólems y encontraba tesoros.
Llegué a una amplia zona donde tuve que aprovechar las cascadas para coger impulso y moverme entre ellas para llegar a la isla más elevada. En ella encontré un santuario que completé y más adelante me enfrenté a un Gran Gólem Cúbico.

Llegué a otra zona en la que tuve que moverme entre cascadas y combatir con varios gólems. Encontré poderosas armas en cofres y tuve que utilizar retroceso con una esfera acuosa para seguir ascendiendo.
Acoplé unas turbinas a un planeador y me dirigí con él a la isla donde esperaba Sidon. Llegamos a una gran cascada. La ascendimos. Habíamos llegado al Templo del Agua, el lugar de donde emanaba el fango que asolaba la región.

Tenía que afrontar el desafío del Templo. Los Zora necesitaban mi ayuda.
