El Viaje del Heroe – Terminando de explorar el Reino | Diario de Zelda Tears of the Kingdom

¡Atención!

Esta entrada contiene spoilers de la trama de

The Legend of Zelda Tears of the Kingdom

Capítulo 52

Tenía que explorar el subsuelo bajo el desierto antes de partir hacia la región del norte. Había marcado las raíces bajo los santuarios, sólo debía dirigirme a ellas y activarlas. Fui iluminando el camino con semillas luminosas y activando las raíces. Encontré una cripta llena de gibdos de distintos tipos, pero no había nada interesante en ella. Combatí en un nuevo coliseo. Esta vez tuve que enfrentarme a Horroblins de distinto rango. No fueron muy complicados de derrotar y obtuve la Máscara de Sheik como recompensa. Acabé con un Gran Gólem Cúbico y terminé llegando a una mina abandonada bajo la ciudadela de Gerudo.

En la mina abandonada me encontré con el Maestro Kogg. Estaba tratando de activar a los gólems ayudantes, pero sin mi brazo no era posible. Así que me desafió a un combate. Se subió en un planeador con turbinas y me disparó desde ahí. Le disparé flechas para hacerle caer y en tierra le rematamos. Una vez derrotado huyó a la mina abandonada de Lanayru. Obtuve 100 cristales energéticos en un cofre y activé los gólems de la mina. Uno de ellos me entregó un esquema y el otro habilitó la tienda. Continué activando las raíces y hallé otra mina abandonada bajo el bazar Sekken. Obtuve la Máscara de minero en un cofre y activé los gólems ayudantes. Acabé con un petrarock y activé la última raíz que quedaba.

Entonces regresé al fuerte vigía a entregar la petición del moldora. Me entregó una rupia dorada tras haber completado las 3 peticiones de caza. Me pidió acabar con 3 nuevas criaturas: Un Gólem Cúbico, un Griock y un Anuronte. El Griock ya lo había vencido. Obtuve 3 Contenedores de Corazón en la estatua de la diosa y marché a acabar con los otros dos. Fueron muy sencillos. Me recompensó con un diamante.

Regresé al subsuelo a detener los planes del Maestro Kogg. En la mina de Lanayru trató de hacer lo mismo, pero seguía sin poder activar a los gólems ayudantes. Se subió a una barca propulsada y trató de acabar conmigo para hacerse con mi brazo. Utilicé una sencilla barca para detenerle con flechas y acabar con él una vez que estaba aturdido. Entonces huyó a una mina abandonada al noroeste. Hacía allí marché. Había construido un gólem zonnan. Limitó el área de combate y me atacó con él. Le disparé flechas para hacerle caer y poderle golpear. Cuando protegió su habitáculo utilicé retroceso sobre las bolas de pinchos que lanzaba para quitarle la protección y poderle golpear. Tras un largo combate logramos acabar con él. Trató de atacarme con unos misiles, pero no le salió como esperaba y al fin acabaron sus malvados planes. Obtuve un diamante en un cofre y bastantes cristales energéticos.

Antes de continuar a la siguiente región quise completar varias peticiones. Me dirigí a las ruinas de Oumbra. Había tablillas nuevas que hablaban de sabios. Tuve que utilizar el rayo de Riju en un lugar concreto y apareció un cofre con topacios. Utilicé el poder de Sidon en un lugar con cabezas y obtuve varios ópalos. Entonces apareció un pasadizo. Ahí conseguí el mandoble del Crepúsculo en un cofre. El investigador me entregó un diamante por haberle ayudado.

Marché a ayudar una vez más a la avanzadilla de Olim, esta vez en Hebra. Tras haberle ayudado por todo el reino me entregó una tela para paravela.

Pensaba que había completado ya todos los rumores sobre Zelda, pero Mirene me contó que Penn estaba en la posta de Picos Gemelos. Marché hacia allí y le encontré sobre la posta. Me contó que habían secuestrado a la princesa Zelda. La encontré en Picos Gemelos dentro de una jaula. Una vez liberada se reveló la verdad. Sufrí una emboscada de esbirros del clan Yiga, se trataba de una trampa. Con este ya llevaba 12 rumores sobre la princesa. Penn me comentó entonces que iba a regresar con Mirene, ya que no quedaban rumores por investigar. Me entregó una rupia dorada antes de marchar. Hablé con Mirene en la sede de la gaceta. Me recompensó con la capucha anfibia.

Era el momento de dirigirme a la última región que me queda. Ahí hay un enorme geoglifo y creo que es el último. Cada vez queda menos.

Capítulo 53

Era el momento de dirigirme a la última región. La atalaya no se veía desde la distancia ya que se trata de una región montañosa. Así que ascendí con una roca y me lancé en paravela. Una vez llegué a ella me di cuenta de que no podía entrar. La nieve había taponado la entrada. Cerca encontré una cueva. En lo más profundo de la misma utilicé infiltración y accedí a la atalaya. La activé y obtuve el mapa de la superficie y el de los cielos.

Me dirigí a las islas celestes ya que había muy pocas. En una de las de mediano tamaño obtuve un mapa. Había un montón de restos de islas sin nada interesante alrededor de una isla esférica. Así que terminé marchando a esta última. Se trataba de la Isla Estelar. Tuve que mover varios espejos para hacer rebotar el haz de luz hasta que iluminase el interruptor. Esto hizo aparecer un santuario. Después redirigí los haces a otro lugar y obtuve una voluntad de los sabios en un cofre. Quedaba una isla por explorar, se trataba de una nueva tablilla. Se precipitó al vacío. La fotografié y marché a entregar a Lekto todas las que me quedaban. Ya habíamos dado con todas las que había en el reino así que me recompensó con una tela para paravela. Marché también donde Rotver para obtener el tercer transportador ya que había obtenido los mapas de todas las regiones.

Exploré un poco la zona norte de la nueva región. Ya que conectaba con la segunda y tercera región que había explorado en la aventura. Encontré un par de santuarios nuevos, ayudé a Kalibat y derroté a un par de monstruos grandes.

Tenía demasiadas ganas de ver el geoglifo, así que me dirigí a ello. Encontré su lágrima y lo visualicé. En él salía Ganondorf disculpándose ante Rauru. El Rey de Hyrule aceptó sus disculpas. Después el patriarca Gerudo recordó con ironía que los Zonnan estaban al borde de la extinción y que sólo quedaban dos con vida. Ganondorf se fijó en los portadores de las piedras secretas antes de abandonar el palacio. Zelda se dio cuenta de las oscuras intenciones y Rauru también las percibió.

Una vez visto el recuerdo el dragón blanco apareció en los cielos y de él cayó una lágrima en la playa Espiralia. Me dirigí hacia allí. Había aparecido un nuevo recuerdo. Lo visualicé. Vi fragmentos de varios recuerdos. Después vi a Zelda. Quería reparar la Espada Maestra para que pudiésemos derrotar al Rey Demonio. Recordó las palabras de Mineru. En ese momento engulló la piedra secreta. Un enorme poder sagrado comenzó a brotar de su cuerpo. Agarró la Espada Maestra y me rogó que los salvase. Entonces le cambiaron los ojos y se transformó en el dragón blanco. Se dirigió a surcar los cielos.

Se trataba del último recuerdo, había visualizado todas las lágrimas de dragón. Estaba impactado. El resto de recuerdos me iban dejando caer que esto podía haber sucedido en el pasado, en particular el que vi cuando extraje la Espada Maestra del dragón. Ahora lo sé con certeza. La princesa Zelda es el dragón blanco.

Regresé entonces a la nueva región a explorarla por la zona sur, cerca del geoglifo. Acabé con algunos enemigos, con un glaciarock, encontré a algunos kologs y hallé algunos tesoros. Entonces marché a la zona norte. Ahí encontré un dibujo en una pared que daba a parar a una cueva. En ella tuve que utilizar la habilidad de Riju para obtener un tesoro y un fantasmo. Más al noroeste encontré un activador de luz. Me alejé para recibir luz solar y, con un espejo, la hice rebotar hasta el activador. Esto abrió el acceso a una cueva donde tuve que enfrentarme a varios gibdo. En un cofre obtuve el gorro de Tingle. En la montaña sobre la cueva encontré un nuevo santuario. Exploré un poco hacia el sur y derroté a un Centaleón blanco.

Me queda más de media región por explorar y aquí está la base general del clan Yiga. Una vez hecho debo dirigirme al fuerte vigía a hablar con Prunia.

Capítulo 54

Tenía que terminar de explorar la última región. Al suroeste encontré un nuevo santuario. Investigando la zona me enfrenté a un Glaciarock y después a un Hinox negro. Entonces marché a unas montañas más al norte. Hallé un nuevo abismo, descendí por él, activé una raíz cercana y regresé a la superficie. Me crucé con un nuevo Griock Glacial. Acabé con él fácilmente. A su lado estaba la enorme espada de la petición de la posta, así que tomé una foto de ella. No había nada realmente interesante en esta región más allá de Kologs y enemigos de distinto rango. Así que acabé con varios grupos, un petrarock fortificado, Ganon Fantasma, hallé un enorme abismo y encontré algún santuario más.

Me quedaba lo más importante, la guarida del clan Yiga. En la puerta Athon me comentó que en esa base se podía aprender la técnica de manipulación terrestre. Pero sólo permitían el acceso si visitabas las 3 divisiones del clan y obtenías el atuendo completo. Yo lo había hecho, así que pude pasar. Más allá de unos puestos donde adquirir materiales, la base no tenía nada interesante, así que exploré sus pasillos y terminé llegando donde un oficial. Este me enseñó el casco antitrueno. Una recompensa para los mejores guerreros. Me hizo enfrentarme a 3 reclutas. Los vencí y me entregó una tela para paravela. Después tuve que hacer lo propio con 6 de ellos. Me recompensó con el manual de manipulación terrestre. El último desafío era derrotar a 9 reclutas. Lo logré y me entregó el casco antitrueno.

Salí de la guarida del clan Yiga por la puerta trasera. En el patio trasero había un enorme abismo y un santuario. Era el momento de explorar el subsuelo de esta última región. Asalté una base del clan Yiga mientras activaba las raíces que había marcado. Acabé con un Gólem Cúbico Supremo, un Anuronte Albo y un Glaciarock y activé nuevas raíces. Hallé otra base del clan Yiga y me hice con su esquema. Mientras activaba las raíces me encontré con la Reina Gibdo. El combate fue tan tedioso como en el Templo del Trueno. Acabé con ella y obtuve 100 cristales energéticos. También derroté a Gohma Rocoso, pero en este caso fue más sencillo al no poder subirse al techo. Otros 100 cristales recibí en el cofre. Asalté otra base más del clan Yiga y obtuve su esquema. Mientras activaba las raíces encontré la Espada del héroe en un cofre, uno de los tesoros que tenía marcados gracias a los mapas de los cielos. Acabé con un Petrarock y activé la última raíz.

Había terminado de explorar todo el subsuelo y, por tanto, todo el mapa del reino. Entonces marché a la posta de la anterior región a entregar instantánea que me pidió el dueño para su segunda petición fotográfica.

Me pasé por el Fuerte Vigía para hablar con Josha. Se alegró mucho de que hubiese derrotado a Kogg. Obtuve un nuevo contenedor de Corazón en la estatua de la Diosa.

Antes de hablar con Prunia para continuar con mi misión, me percaté que me había dejado una pieza de equipamiento por el camino. Me faltaba el pecho del set de zonnanio. Durante la exploración en busca de esa prenda hallé un nuevo santuario que no había encontrado hasta ahora. Estaba en la isla celeste de la región de los orni donde había encontrado el casco de zonannio. Finalmente descubrí donde se hallaba la pechera. Utilicé infiltración en una zona de la refinería de zonnanio y hallé la Lóriga de zonnanio.

Ahora estaba listo para continuar con mi cometido. Tras haber ayudado en todas las regiones, ahora tengo el apoyo de las 4 grandes tribus del reino. Estoy seguro de que lograremos vencer.

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