¡Atención!
Esta entrada contiene spoilers de la trama de
The Legend of Zelda Tears of the Kingdom

Capítulo 50
Había ayudado a las gerudo, ahora me tocaba explorar el desierto y completar peticiones. Me encontré con Impa, había venido a investigar el geoglifo de la cordillera de Gerudo. Yo también tengo ganas de visualizarlo. Hablé con Sorenne, me comentó que quería ir a ver unas enormes estatuas que se miran entre sí. Quería atender antes otras peticiones, así que luego volveré.

Volví a bajar a las catacumbas. Mejoré el avatar de Riju con las voluntades de los sabios y obtuve un nuevo contenedor de corazón. Di una nueva vuelta por las catacumbas fotografiando los pilares y le entregué todas las fotos a Loteen. Debíamos buscar 7 espíritus de 7 heroínas. Unas extrañas esferas con grabados podrían ser la clave. En una sala más profunda de las catacumbas había 7 estatuas con los mismos grabados. Tenía que buscar las esferas y colocarlas en las estatuas. La primera me la entregó la misma Loteen. Dos más las encontré por las catacumbas. Otras dos las encontré por la ciudadela gerudo. Otra la tenía Tarya. Para entregármela tuve que jugar con ella. Me pidió encontrar un peluche que había escondido en las catacumbas. Fue sencillo. Ya tenía 6 orbes. El séptimo y último ya lo había visto en el bazar Sekken. Tenia que buscar a Theos, el amigo desaparecido de Rost y Benyo. Le encontré perdido en una cueva subterránea. Le ayudé a salir y me entregaron el orbe. Coloqué todos los orbes en sus respectivas heroínas y se abrió un pasadizo. Ahí encontramos un orbe gigante. Tuve que llevarlo al mausoleo al norte de la ciudadela. Lo coloqué y se abrió una verja. Avancé por unos pasillos y acabé llegando a una sala con una enorme estatua. Estaba llena de tesoros y armas. Se lo conté a Loteen.

El desierto estaba repleto de arenas movedizas. Algunas con forma de remolino que te engullían y caías a una cueva subterránea. Uno de estos remolinos daba a parar a las ruinas de una antigua prisión. Recorrí los pasillos y activé distintas palancas para levantar las verjas. Me enfrenté a algunos gibdo y terminé llegando a un nuevo santuario. Al norte de la región encontré un almacén de hielo. Anere me dijo que se habían quedado sin hielo. Lancé un fruto gélido al agua y la joven gerudo me pidió que colocase la placa helada en un hueco. Ahora volvían a tener hielo.

Mientras exploraba el desierto me crucé con las temibles criaturas de la arena, los Moldora. Tengo una petición del fuerte vigía de acabar con una de ellas. Tras ello crucé una zona de arenas movedizas en dirección al oeste y llegué a un nuevo santuario. Acabé con otro moldora y rescaté a Aisha, quien no podía regresar a la ciudad por miedo a la criatura.
Me fui dirigiendo al suroeste y encontré otro santuario. Rodeé el Templo del Trueno y cerca hallé una cueva. En ella encontré otro fósil gigante. Ahí estaba Lune, la investigadora. Reconstruí el fósil y con este ya estaban todos los del reino reparados. Encontré otro par de santuarios por la parte central y acabé con otro moldora.

No había gran cosa por el desierto, así que regresé a la ciudadela a atender las peticiones. Hablé con Karah ya que había rescatado a Aisha. Como agradecimiento se ofrecieron a fabricar las legendarias armas gerudo. Me pidieron valiosos materiales, pero la recompensa mereció la pena. Obtuve la Cimitarra de la ira y el Escudo de la ira. Me hice con una morsa y me ofrecí a ayudar a Sorenne. La transporté hasta el lugar que deseaba en la zona este del desierto. Regresé al Bosque Kolog a entregar la instantánea de los remolinos del desierto a Kuoy.

Continué explorando el desierto. Sudrey me propuso un desafío. Tenía que atravesar 7 arcos y llegar a la meta en un tiempo determinado. Utilicé uno de mis vehículos propulsados y superé su récord. Me recompensó con una tela para paravela.

Llegué a una zona en la que había varios remolinos en la arena. Todos conectaban con la misma cueva, pero uno daba a parar a una sala con un cofre. Obtuve las Grebas del espectro. Encontré otro santuario más y acabé con el moldora de la petición del fuerte vigía.

Había terminado de explorar el desierto, pero aun quedaba una sección montañosa al este por investigar. Pronto partiré al norte, a la última región que me queda.
Capítulo 51
Había explorado completamente el desierto, pero aún quedaba por investigar una zona montañosa al este antes de partir hacia la región al norte. Tras atravesar unos puentes colgantes, en la entrada del cañón me encontré con Quint. Tres de sus amigos se habían perdido por el cañón, así que me dispuse a buscarlos. Kinaeh me hizo unas preguntas sobre cómo afrontar las temperaturas extremas del desierto, fue sencillo, ya que ya había estado allí.

Tras avanzar un poco por el cañón encontré una cueva. Allí estaba escondido Vekatto, el primero de los amigos de Quint. Explorando las montañas de más al sureste de la región acabé con un centaleón azul. En una de las montañas Muri me pidió ayuda para librarse de todas las plantas rodadoras.

Explorando las montañas más al oeste me crucé con Tarkon. Me retó a una competición de resistencia de temperaturas extremas. Debía despojarme de todas las ropas y aguantar más que él. Utilicé escudos con zafiros y rubíes para soportar el clima y vencí fácilmente. Continué explorando y hallé un nuevo santuario. En el lateral de la montaña encontré a Prait, otro amigo de Quint. Al último de los amigos lo encontré sediento en el cañón. Le ayudé y Quint me lo agradeció debidamente.

Encontré una cueva en un lateral de la montaña con algunos tesoros y me dirigí a explorar el cañón. Encontré el lugar de un santuario y éste me indicó la ubicación de la piedra verde. La encontré tras una roca y la transporté con la máquina voladora. Encontré una cueva donde nacía una cascada. En ella combatí con un petrarock.
En el lateral de una montaña, oculta tras una cascada, había una puerta. Se trataba de una base del clan Yiga. Me vestí como un esbirro del clan y me permitieron pasar. Me propusieron un examen. Tenía que buscar 5 estatuas de ranas por el cañón y colocarles unos plátanos. Me las marcó en el mapa.

Invoqué la máquina voladora y me dirigí a los lugares marcados, hice lo que debía en ellos. Algunos de estos estaban ocultos en cuevas donde tuve que derrotar a algunos grupos de enemigos. Acabé colocando todos los plátanos en los lugares solicitados y fui a informar al oficial. Entonces me permitió el acceso a la parte trasera de la base. Conseguí poderosas armas en cofres y encontré un nuevo santuario. El oficial me invitó a pasarme por la guarida central del clan, que estaba en la región que me quedaba por explorar.

Continué explorando el cañón y llegué a una nueva posta. La posta estaba llena de cajas y el dueño me dijo que no estaba operativa. Me contó también que la princesa les había prohibido utilizar el pozo. Fuera de la posta me encontré con Penn. Había venido por el rumor de la princesa y el pozo. Exploré el pozo y acabé con varios enemigos allí presentes, pero no encontré nada más en él. Cuando se lo conté a Penn dedujo que se trataría de eso, de los monstruos, de ahí que Zelda prohibiese el acceso. Se lo conté también al dueño. Pese a no estar operativa, quiso decorar la posta con un par de cuadros. En el primero de ellos quería una foto de Roca Gafa sonriente. Para el segundo me pidió una instantánea de la gran espada de la cordillera de Gerudo. Tuve que subir a una isla celeste a bastante altura y, utilizando un resto de isla para obtener la forma de roca, pude lograr la foto que me pidió. La cordillera de Gerudo está en la siguiente región, en cuanto pase por ahí le ayudaré a completar el cuadro que falta.

Completé el santuario de la posta y marché a explorar lo que me quedaba de cañón. Ayudé a Nereen a curar a su marido con una víscera de griock. Me lo agradeció con una rupia dorada. Acabé con un Griock Flamígero en una de las montañas. No me costó demasiado. Exploré un gran abismo cercano. En el subsuelo acabé con un anuronte y activé una raíz. Después, regresé a la superficie.

Sólo quedaba por completar el desafío del laberinto. Era realmente confuso, me perdí por sus pasillos llenos de aura maligna. En un golpe de suerte logré encontrar el acceso a la sala central. Ahí completé el santuario y activé el terminal. Ascendí entonces al laberinto de los cielos. Completé el santuario y activé el terminal. Debía buscar los 4 terminales que me marcó en el mapa. Me moví por sus pasillos utilizando las corrientes de aire y empecé a activar terminales. Me costó encontrar alguno de ellos ya que debía buscar una abertura en las paredes para acceder a la sala donde estaba el terminal. Una vez activé los 4 ascendí hasta lo alto del laberinto para activar el definitivo. Éste me mandó dirigirme al subsuelo mediante un camino que acababa de abrirse. Ahí tuve que acabar con un Gólem Cúbico Supremo. Una vez hecho activé el terminal y apareció un cofre con la recompensa. Obtuve el Casco del espíritu maligno.

Era el momento de explorar el subsuelo, así que activé la raíz cercana.
Otra región completada y ya sólo queda una. Un geoglifo aguarda en ella. Esta aventura está llegando a su fin y más me vale estar preparado.
