El Viaje del Heroe – El monte Lanayru y Hatelia | Diario de Zelda Tears of the Kingdom

¡Atención!

Esta entrada contiene spoilers de la trama de

The Legend of Zelda Tears of the Kingdom

Capítulo 38

Me dirigí a una nueva región. Fabriqué la máquina voladora y marché volando hacia la atalaya. Estaba en lo alto de una montaña, una de las más altas del reino. La activé y obtuve el mapa de la superficie y el de los cielos. Se trataba de la región del Monte Lanayru, una enorme montaña nevada.

No había demasiadas islas celestes, así que, como viene siendo habitual, visité estas en primer lugar. Volé alto con la máquina voladora y caí con la paravela sobre una de las islas. Esta tenía un terminal que activé. Me propuso un desafío de deslizamiento en snowboard. Aproveché un escudo con deslizador que había en el suelo y me lancé por la rampa. Fui a parar a la superficie y ahí tuve que continuar cruzando objetivos hasta que completé el desafío y apareció un nuevo santuario.

Me elevé de nuevo a las islas celestes. Pasé por una en la que obtuve algunas hadas y continué ascendiendo hasta una que estaba bastante alta. Ahí encontré otro terminal que activé. Se trataba de un nuevo desafío de caída en picado atravesando unos objetivos en un tiempo determinado. El primer registro fue sencillo y me recompensaron con un nuevo santuario. Entonces me propusieron mejorar un tiempo concreto para una nueva recompensa. Fue más complicado, pero terminé superándolo y obtuve la máscara aerodinámica.

Visité entonces la gran isla que quedaba por explorar. Encontré el lugar de un santuario, este me señaló dónde se hallaba la piedra verde. La encontré en una abertura de una gran isla, donde tuve que romper unas ramas. Construí un planeador con turbinas para transportarla hasta el lugar donde se convirtió en santuario.

Al sur quedaba una isla por visitar, una que contenía una nueva tablilla. Pese a precipitarse al vacío logré fotografiarla y se la enseñé a Lekto.

Ahora estaba listo para explorar a fondo la región. Comencé por la parte más al suroeste. Durante la exploración combatí con algunos enemigos y encontré algún Kolog. Casi en la frontera con la región más al sur encontré una cueva donde hallé una piedra verde. Tuve que transportarla evitando rocas hasta el lugar donde se convirtió en santuario. Regresé a la superficie utilizando infiltración y continué explorando la región.

Asalté un gran campamento de enemigos lleno de Bokoblins de diverso rango y un gran Bokoblin. Aproveché sus propias trampas a mi favor para vencer. Tras derrotar a todos los enemigos liberé al prisionero. Más adelante volví a encontrarme a las manos malignas. Las derroté a base de flechas bomba e hice lo propio con Ganon Fantasma. Sus armas son poderosas y siempre merece la pena enfrentarse a él.

Llegué a la Aldea de Hatelia. Antes de entrar en ella a ayudar a sus habitantes preferí dar un rodeo y explorar los alrededores en busca de tesoros y Kologs. Aproveché también para explorar los diversos pozos que había cerca. En una llanura cercana me encontré con un Petrarock. De camino al Laboratorio hallé una cueva y en ella encontré un nuevo santuario.

Regresé entonces a la entrada a la aldea y completé el santuario cercano.

La aldea de Hatelia está bastante cambiada, estoy intrigado por cómo les habrá ido a los habitantes. En la anterior aventura construí mi propia casa, me pasaré también a visitarla.

Capítulo 39

Estaba en Hatelia. Era el momento de hablar con sus habitantes. Lo primero que hice fue dirigirme a la que una vez fue mi casa. Zelda se había apropiado de ella. En el pozo cercano encontré un diario de la princesa. Descubrí que había confeccionado una nueva túnica del elegido y la había guardado en el castillo. En cuanto pase por allí iré a buscarla. También obtuve un coletero en un cofre.

Marché a otra de las casas, una muy ornamentada. Se trataba de la casa de Sogene. Una diseñadora de moda cuyas prendas llevaban la mayoría de aldeanos. Mientras hablaba con ella irrumpió Rendell, el alcalde. No estaba nada contento con lo cambiado que estaba el poblado debido al estilo de Sogene. Tradición contra innovación. Sogene propuso unas elecciones a la alcaldía para que los aldeanos decidiesen qué prefieren. Para ayudarle en la campaña electoral Sogene me pidió repartir 8 setas entre los vecinos.

Sofora me pidió vigilar a Sogene durante la noche. Descubrí que se escondía para engullir hortalizas de la huerta del poblado.

Matik me contó que podía cambiar la tela de mi paravela, así que aproveché para darle un nuevo toque a la mía. También me pidió una foto de un chuchu azul para una nueva idea de tela. Le entregué la instantánea y me recompensó con una nueva tela.

Symon, el profesor de la aldea me pidió ayuda con una foto de la mampara del cataclismo de la casa de Impa en Kakariko, para explicar mejor a los niños el pasado del reino. Después me pidió un arroz especiado de monstruo para una clase sobre cocina. También se lo entregué. En agradecimiento me ofreció un huerto cercano para cultivar ingredientes.

Manzak me pidió ayuda para conquistar a Ivena. Quería saber qué le gustaba. Ivena me dijo que las ranas, que si tuviera 100 ranas raudas sería feliz. Esto sorprendió a Manzak. Me pidió 10 ranas para ayudarle con la recolecta. Se las entregué.

Doan me pidió 3 bellotas y a cambio me dio leche. Orenne me pidió ayuda para recuperar una botella del estanque con una receta de su abuelo. Entonces abrió una tienda de quesos de hatelia y me regaló uno. Podía intercambiar bellotas con Doan por leche e intercambiar esta por queso con Orenne.

Clavia me pidió investigar el cobertizo de su esposo, el alcalde, para saber qué esconde. Me colé utilizando infiltración. Simplemente se trataban de unas notas sobre cosechas, nada preocupante. Entonces fui a ver al alcalde. Había olvidado un cremoso ingrediente de una receta. Se refería al queso de hatelia. Quería utilizarlo como campaña electoral. Regresé entonces con Sogene, ya había entregado todas las setas. Era el momento de las elecciones.

Ambos candidatos se presentaron ante el pueblo. Rendell defendió los valores rurales y Sogene los modernos. Y saltaron chispas entre ellos. Sofora los interrumpió, los llamó egoístas. Al final lograron entrar en razón. Ambos reconocieron la labor del otro. De este modo decidieron colaborar juntos por la prosperidad en la aldea. Como agradecimiento Sogene me regaló su sombrero. Una vez terminadas las elecciones regresé al huerto, la cosecha estaba lista para ser recogida.

Me faltaba un lugar de la aldea por visitar, el laboratorio. Ascendí la montaña y entré en él. Dentro esperaba Rotver. He tardado tanto en visitarlo que tenía todos los objetivos requeridos ampliamente logrados. Así pues, me instaló el sensor de santuarios en la tableta de Prunia, e hizo lo propio con el teletransportador, dado que ya había recuperado su prototipo del antiguo laboratorio. El cual mejoró con más unidades. También me instaló el sensor enciclopédico. Por último, me instaló la senda del héroe. Para ayudarme a completar la enciclopedia hyliana me ofreció sus propias fotos a un módico precio y, por comodidad, las adquirí todas.

Tras haber ayudado a todos los aldeanos y ver que todo estaba en orden era el momento de explorar el resto de la región. Seguro que encuentro interesantes sorpresas.

Capítulo 40

Tras ayudar en Hatelia, me tocaba explorar el resto de la región. Encontré una cueva cercana no lejos de Hatelia, hacia el noreste. Tras perderme por una cueva de distintas alturas, terminé hallando el pantalón de bárbaro en un cofre. Continué atravesando la cueva y, tras combatir con varios grupos de enemigos, encontré una salida por el otro extremo. Esta dio a parar a un acantilado donde había un nuevo santuario.

En la playa más al norte encontré una nueva cueva. En ella tuve que hacer descender el nivel del agua para lograr acceder a un nuevo santuario. Combatí con un Hinox azul explorando la parte más hacia el sur. Exploré el resto de playas y hallé una nueva cueva. Me encontré con Basho y le ayudé a salir.

Entonces marché a explorar las montañas del norte cercanas a la atalaya. Combatí con un Glaciarock mientras continuaba ascendiendo la montaña. En la cima me encontré con Nazob. Me habló sobre una leyenda. Había que lanzarse desde una fuente atravesando unos anillos de luz. Se refería a la prueba heroica que ya había completado. Más adelante me encontré con una nueva estatua de la Diosa. Me pidió una garra de Nayen. Se la entregué y me recompensó con un zafiro.

Había terminado de explorar la región, era el momento de explorar el subsuelo. Para ello aproveché el gran abismo que había en el centro de la región. Acabé con un Gran Gólem Cúbico y comencé a activar las raíces. Encontré diversas minas y hallé una nueva roca parlante a la que le adquirí la Máscara oscura a cambio de los poe que había recolectado. Me dirigí a activar el resto de raíces. Bajo Hatelia encontré una nueva mina abandonada. En ella obtuve un nuevo esquema gracias a un gólem ayudante y también activé la tienda para intercambiar zonanio. Derroté a un Petrarock y activé las últimas raíces.

Era el momento de dirigirme a la siguiente región, la de más al sureste. Me dirigí a la atalaya en primer lugar haciendo uso de la máquina voladora. Tuve que quemar unas zarzas, pero estaba lloviendo. Así que fabriqué un puente para que estas no se mojasen y poder quemarlas sin problemas. Una vez hecho, activé la atalaya para obtener el mapa de la superficie y el de los cielos.

Como siempre me dirigí a las islas en primer lugar. En la primera de ellas obtuve algunas hadas y un nuevo mapa con un tesoro del subsuelo. En la siguiente derroté a un Gólem Cúbico Supremo, el cual portaba un cofre con una voluntad de los sabios

Marché entonces a la isla de mayor tamaño. Tuve que derrotar a otro Gólem Cubico que portaba una piedra verde. La adherí a mi máquina voladora y marché a depositarla en el lugar donde se convirtió en santuario.

Quedaba una isla por visitar, una isla con una nueva tablilla. Igual que otras esta también se precipitó al vacío. La fotografié y marché a entregársela a Lekto. La tablilla hablaba sobre Zelda y Mineru. Aproveché que estaba en Hatelia para obtener dos Contenedores de vigor en la estatua de la Diosa. Ahora tenía la resistencia al máximo, a partir de aquí a invertir todos los orbes en corazones.

Ahora estaba listo para explorar esta enorme región. Ya he vislumbrado un enorme geoglifo en la playa con forma de espada. Tengo un poco de miedo por lo que me pueda contar.

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