¡Atención!
Esta entrada contiene spoilers de la trama de
The Legend of Zelda Tears of the Kingdom

Capítulo 12
Después de explorar las islas de los cielos de la segunda región, decidí que era el momento de explorar la zona terrestre de la nueva región helada. Así que comencé por la esquina inferior izquierda. Me enfrenté a un nuevo Petrarock Fortificado, también encontré a varios Kologs y ayudé a alguno a llegar donde su amigo.
Tuve que enfrentarme a un Glaciarock. Me puso las cosas realmente complicadas porque no es posible escalar su superficie helada y, además, pega bastante fuerte.
Mientras seguía explorando encontré una cueva en la que obtuve bastantes ingredientes para cocinar y también llegué a unas termas donde tuve que ayudar de nuevo a Kalibat con sus señales de Construcciones Karid, pero esta vez era más elaborada que de costumbre.

Continué explorando la zona helada desde su parte más exterior. Me encontré, escondido, un santuario que completé con facilidad utilizando la habilidad de Retroceso. Más adelante tuve que enfrentarme a un nuevo Glaciarock. Pegan muy duro, soy incapaz de aguantar más de un golpe. Le lancé flechas bomba para retirarle el hielo del cuerpo y así poder escalar su superficie y golpearle con mi mejor arma en el punto débil.
Después encontré una cueva en la que tuve que derretir varios bloques y paredes de hielo utilizando hogueras y prendiendo mis armas. Escondido tras una de estas paredes heladas encontré un nuevo santuario. Este me propuso un complicado desafío. Me despojó de todas mis pertenencias y tuve que afrontarlo con las armas que ahí se me ofrecían. El objetivo era derrotar a un ejército de golems mejor equipados que yo. Tuve que utilizar técnicas poco ortodoxas. Una vez completé el santuario decidí que era el momento de expandir aún más mi salud así que me dirigí a una estatua de la diosa para obtener un nuevo contenedor de corazón.

Seguí explorando la región por la parte más exterior de la zona norte. Ahí tuve que enfrentarme a un nuevo Glaciarock que portaba una piedra verde. Les tengo, al fin, cogido el punto. Sé que debo dispararles flechas bomba desde la distancia para quitarles la capa helada y después golpearles en el punto débil con mi arma más poderosa. Una vez derrotado cogí la piedra verde y la llevé hasta el lugar donde se convirtió en un santuario. Un santuario que no suponía desafío alguno.
Explorando la región hacia el interior encontré una enorme pared de hielo que tuve que derretir para descubrir una cueva. Una cueva que escondía un acertijo. En la zona central tenía una potente corriente de aire, pero el fondo parecía un pozo. Fijándome bien descubrí paredes de piedra fáciles de romper con armas o flechas bomba. Una vez rotas, de algunas de estas brotó agua que llenó el fondo de la cueva. Esto abrió el camino hacia un cofre. Este contenía un casco mágico. Se trataba del tesoro del manantial, la misión que Tureli me encomendó en el poblado.

Después encontré la entrada a otra cueva. Esta era amplia y tenía un fósil gigante en el centro. Un fósil al que le faltaban un par de huesos. Los encontré en los alrededores y completé la figura. No obtuve recompensa alguna. Tal vez se trate de alguna misión que aun debo obtener.
Continué la exploración de la región y encontré un nuevo santuario. Otro en el que me despojaron de todo mi equipamiento. Fue más duro de afrontar que el anterior ya que los enemigos portaban armas más poderosas y escudos. Aun así, lo completé al primer intento.
Ahora que había explorado casi toda la parte exterior de la región me tocaba investigar su zona más interior. Además, debo volver a pasarme por los distintos poblados para completar algunas misiones y ver si sus habitantes tienen nuevas peticiones o inquietudes.
Capítulo 13
Explorando la parte interior de la región me encontré con el joven Cien al lado de una hoguera. Me pidió que buscase a su maestra desaparecida.
Continué explorando esa zona central de la región y me encontré, de nuevo, con el enemigo más temible de todo Hyrule. Con un Griock. El dragón de tres cabezas. Esta vez de elemento hielo. Tuve que huir lo más rápido que pude de ahí.

Regresé a la parte inicial de la región, antes del poblado Orni, para seguir explorando la sección que me quedaba. Ahí obtuve la misión de reparar el puente roto que conectaba la posta de la Gaceta con el poblado Orni. Necesitaban un carpintero y yo tenía al hombre ideal.
Volví entonces al Fuerte Vigía. Ahí obtuve varias misiones de cazar monstruos gigantes. Y también recluté al carpintero. Lo llevé al puente roto y, con algunas de mis provisiones, logramos repararlo.
Partí entonces al poblado Orni a entregar otras misiones. Ahora que se habían deshecho de la nieve pude conseguir los pescados para la receta de Genali. Y también hice unos trueques con Vedli. Le comenté a Tureli sobre el tesoro que había encontrado en las Termas y Teba me quiso ofrecer un arco, pero para su fabricación, además de algunos materiales, también me pidió un arco de Golondrina. No lo tenía en mis manos así que me pidió que me dirigiese a la zona de entrenamiento. Allí me encontré con Tyto quien me propuso un desafío, que completé fácilmente. Entonces me ofreció el arco de golondrina que estaba a su lado. Se lo llevé a Teba y me fabricó un arco de águila.

Explorando las montañas de la zona central me encontré con un Gran Bokoblin y su ejército. Era azul y pegaba bastante fuerte. Me costó varios intentos despejar la montaña de esos enemigos. En los alrededores encontré otro santuario que me costó bastante completar. Tras hacerlo decidí ir a una estatua de la Diosa a aumentar mi resistencia.
Tras haber completado prácticamente todas las misiones del poblado, era el momento de completar la petición de Cien. Fui a buscar a su maestra para poder desafiarles en la competición de descender la montaña sobre el escudo. Encontré una cueva cerca y en ella estaba Selmie, la maestra, quien se había desorientado descendiendo. La salida de la cueva por la parte norte estaba bloqueada por piedras. Las retiré a base de bombas y la maestra regresó a su cabaña con los aprendices. Una vez completada la petición les desafié. Como recompensa por mejorar sus registros me dieron escudos conmemorativos.

Mientras exploraba de forma más exhaustiva las montañas que ascendí con Tureli en dirección al Templo del Viento, vi a lo lejos un nuevo geoglifo y la atalaya de la nueva región. Pero decidí que aun no era el momento de partir hacia allí.
La última petición que me quedaba por completar era la de Zeli. Debía buscar a un pájaro blanco que mostraba la entrada a una cueva. Así lo hice y di con una cueva escondida en la ladera de una montaña. Ahí encontré un nuevo santuario.
Aun me quedan por explorar las Islas Celestes de esta región antes de partir hacia la siguiente. Y es posible que haga una nueva incursión en el subsuelo para incrementar mis baterías.
Capítulo 14
Tras completar todas las peticiones, decidí que era el momento de volver a explorar el subsuelo e incrementar mi número de baterías. En la nueva región hay bastantes islas a gran altura, si no tengo suficientes pilas me tocará gastar muchas esferas de energía ilimitada que son muy complicadas de conseguir.
Me dirigí al templo donde había obtenido el generador de esquemas y comencé a explorar por los alrededores. Me centré en derrotar enemigos y obtener zonnanio. En la tienda podía intercambiarlo por cristales.
Tras descubrir dos nuevas raíces y hacerme con gran cantidad de zonnanio vi algo similar a un coliseo en el mapa recientemente desbloqueado y me dirigí hacia allí. De camino me crucé con un poderoso enemigo. Un centaleón acorazado. Me costó mucho hacerle morder el polvo, ya que su aura maligna me anulaba corazones, además de pegar realmente fuerte. Primero había que romperle la coraza para poder provocarle daño real. Un desafío de los de verdad.

Una vez llegué al coliseo preferí no afrontar la prueba, aunque la recompensa parecía interesante. Otro momento regresaré, ahora debía ir a canjear el zonnanio por cristales y los cristales por células energéticas. Había obtenido suficiente para dos células.
Ahora me tocaba explorar las Islas Celestes. Algunas ya las había visitado, pero otras estaban más elevadas y me costaba mucho ascender tan alto.
Obtuve varios tesoros en las islas fáciles de acceder. Entonces tuve que utilizar una esfera de energía ilimitada para llegar a una de las más altas. Mientras me iba acercando a ella ya pude ver lo que ahí esperaba. Un nuevo Griock. Pero este tenía una cabeza de cada elemento. Era un Griock Real. Seguramente el cofre de esa isla contenga un valioso tesoro, pero para poder abrirlo debo derrotarle. Y no estoy en condiciones de aguantar un solo ataque de ese peligroso enemigo.

Fui entonces a otra isla con forma de flor. En ella encontré una inscripción en hyliano antiguo, la cual no podía entender.
Tras explorar las últimas secciones de esta región, obtener algún Kolog y derrotar a algunos bokoblins, era el momento de partir hacia nuevos horizontes, hacia la siguiente región. Decidí continuar mi aventura por el norte, en dirección a la región de los Goron.
Lo primero que hice fue lanzarme con la paravela hacia la atalaya que ya había visto en la distancia y cartografiar el mapa de la nueva región.

Aprovechando la eyección de la atalaya, me dirigí a las Islas Celestes cercanas. No había demasiadas islas flotantes en esta nueva región. Unas pocas cerca de la zona de la atalaya y luego un gran cubo flotante más alejado. Aproveché para visitar ahora las islas cercanas y así dejar únicamente el cubo para otra ocasión.
Estas pequeñas islas me propusieron un desafío de piedra verde. Encontré la ubicación del santuario y este me marcó el lugar donde estaba oculta la piedra verde. Tuve que crear una plataforma flotante con turbinas y un control para poder transportarla hasta donde se convirtió en santuario. El santuario me recompensó con un cofre y un orbe.
Ahora me toca explorar la parte terrestre de la nueva región y descubrir qué me quieren contar esos nuevos geoglifos.
