El Viaje del Heroe – Pactos y Poderes | Diario de Zelda Tears of the Kingdom

¡Atención!

Esta entrada contiene spoilers de la trama de

The Legend of Zelda Tears of the Kingdom

Capítulo 9

Estaba en el Templo del Viento, el origen de la ventisca que asolaba al poblado Orni. Nada más caer en el enorme barco volador vimos a la Princesa Zelda, pero esta enseguida se desvaneció.

Una voz nos habló y nos dijo que debíamos activar 5 turbinas para poder abrir la escotilla. Nos las marcó en el mapa.

Comenzamos lanzándonos por un lateral del enorme barco y descendiendo con la paravela. Descubrimos una entrada por la parte inferior. Ahí, encontramos la primera de las turbinas que había que activar.

Seguimos explorando el enorme navío y tras recolectar varios tesoros llegamos a la siguiente turbina, la cual activamos.

Tras ello tuve que aplicar gran ingenio con la habilidad de Ultramano para hacer girar unos engranajes para abrir una verja que nos impedía avanzar. Así, logramos alcanzar la tercera turbina.

Tuve que hacer uso de la Ultramano para crear una palanca que nos abrió el acceso a otra de las turbinas.

Para acceder a la última de ellas tuve que abrir dos tapas en la zona más alta del navío. Me lancé con la paravela y caí al lado de la turbina que faltaba por activar.

Con las 5 turbinas activas pudimos abrir la escotilla en la zona central del barco. De ella surgió una potente corriente de aire y salió un temible enemigo. Aproveché la corriente para mantenerme en el aire y así hacerle frente. Tuve que dispararle varias veces a los puntos débiles de su cuerpo con flechas para romperlos. Tras romperle los 3 puntos débiles un par de veces logré derrotarle.

Una vez cayó el formidable enemigo la ventisca amainó. Una lágrima apareció en el centro del barco y obtuve un contenedor de corazón.

La lágrima se acercó al joven Tureli. En ese momento, un antepasado Orni apareció ante nosotros. Se trataba del guerrero Orni que luchó junto al primer Rey de Hyrule. Comenzó a hablarnos sobre la Guerra del Destierro y el destino de los Orni.

El guerrero Orni nos contó que cuando apareció el Rey Demonio en el Reino de Hyrule, Rauru, el primer monarca y cinco valientes guerreros le plantaron cara. Pero desafortunadamente no lograron vencerle. La única opción fue sellarle con el sacrificio del propio Rauru.

El resto de guerreros sobrevivieron. Pasado un tiempo una persona fue a visitarle y le pidió que los Orni cumpliesen con su destino. Esa persona era la Sabia del Tiempo. Le pidió que ayudasen a Link cuando lo necesitase con su poder.

En ese momento el guererro Orni nos agradeció haber salvado al poblado, pero dijo que el Rey Demonio regresaría. Así que este dio a Tureli una piedra y le pidió que luchase a mi lado.

El joven Tureli juró que lucharía a mi lado y me prestó su poder.

Regresamos entonces al poblado Orni, el cual había recuperado su esplendor y se había deshecho de la nieve.

Tras contar a Teba todo lo sucedido, este regaló a Tureli su arco. Me alegro mucho por el pequeño, sus padres deben estar muy orgullosos de lo que ha crecido.

Ahora debemos explorar el resto de la región, debemos hacernos más poderosos y ayudar al resto de poblados. También debemos seguir buscando pistas sobre la Princesa Zelda.

Capítulo 10

Después de salvar al Poblado Orni de la ventisca que lo asolaba, decidí relajarme y ayudar a la gente de Hyrule. Comencé por hablar con la gente que vivía en el poblado Orni. Para mi sorpresa me encontré con Impa, que pasaba por allí y me comentó que había visto un geoglifo cerca, le echaré un vistazo cuando tenga un momento. Zeli me pidió que buscase un pájaro blanco y Tureli que investigase un tesoro oculto en las termas.

Personalmente preferí dejar estos quehaceres para otro momento y fui a hacer una vista a Prunia, Rotver y Josha. La joven exploradora del subsuelo me encomendó una nueva tarea en las tierras inferiores. Dice haber encontrado la localización de un templo, un antiguo templo Zonnan que parece esconder algún tipo de poder. Me ha pedido que baje y lo busque siguiendo las estatuas de piedra.

Antes de marchar, hablé con el resto ciudadanos allí presentes. Haciendo uso de la Ultramano, ayudé a reparar el techo del establo. Después, en el refugio antiaéreo, me comentaron que habían comenzado a escuchar una voz siniestra. Así que me introduje en un pasadizo en dirección al castillo que habían abierto.

Allí descubrí una estatua, pero no era como las de la Diosa. Desprendía un aura oscura. Podía incrementarme la salud a cambio de vigor, o el vigor a cambio de salud, pero el truque también requería cierta cantidad de rupias. Una vez descubierto esto, se lo conté a la gente del refugio para tranquilizarles. La estatua no era hostil, aunque si misteriosa.

Continué por ese pasadizo, el cual terminó conectando con la parte inferior del castillo, la cual ya había descubierto en mis anteriores incursiones. Sin embargo, con nuevas armas y elementos pude explorarlo más a fondo y terminé llegando a algunas salas nuevas donde obtuve varias piezas de equipamiento Hyliano y de la guardia Real.

Ahora sí decidí descender al subsuelo. Antes de dirigirme donde Josha quería, preferí buscar poderosas criaturas para obtener cristales. Derroté a varios Hinox esqueléticos y Anurontes. Ya no me suponen gran desafío y son una fuente sencilla para obtener cristales.

Fui abriendo mapa y activando nuevas raíces, así me resultará más sencillo volver ya que funcionan como punto de teletransporte. Además, iluminan ampliamente la zona.

Una vez tuve bastantes cristales regresé a los cielos y los intercambié por un nuevo fragmento de pila, una nueva Célula Energética. También aproveché y obtuve un nuevo Contenedor de Corazón con los santuarios que llevaba completados.

No debo olvidar mi objetivo de buscar a Zelda, aunque haber ayudado al poblado Orni me ha quitado un peso de encima. No se dónde dirigirme ahora. Por lo pronto debo ayudar a Josha en su investigación. Seguro que el poder que comenta me resultará útil durante la aventura.

Capítulo 11

Ahora sí, era el momento de ir donde me indicaba Josha. Al Templo Zonnan del subsuelo. No tenía claro dónde estaba ubicado, pero ya había visto con anterioridad algo parecido a un templo en dirección al sur, así que hacia allí marché.

Vi un edificio en la distancia, me lancé con la paravela y corrí en tierra hasta llegar a él. Se trataba de una Gran Mina Abandonada. Además, se me marcó en el mapa. Dio la casualidad de que ese era el lugar, ese era el Templo.

Un golem esperaba en su interior con el que interactué gracias al brazo. Obtuve el Generador de esquemas. Una habilidad que me permitirá recordar con facilidad construcciones recientemente realizadas con ultramano y recrearlas al instante.

Dos jóvenes allí presentes me pidieron que les ayudase reconstruyendo unos vehículos con los materiales ahí desperdigados. Una vez realizado descubrí de quiénes se trataba en realidad. ¡Eran esbirros del clan Yiga!

En ese momento apareció en escena el Maestro Kogg, el líder de los Yiga, en busca de venganza por haberles derrotado en el pasado. Se subió en un vehículo y trató de embestirme. Lo esquivé ágilmente y me subí en él para poder golpearle con mi arma. Una vez más sus tácticas son más espectaculares que efectivas. No me costó demasiado derrotarle.

Una vez abatido pude al fin disfrutar de mi nueva habilidad recién adquirida. Obtuve alguna fórmula para poder invocar vehículos consumiendo zonnanio si el escenario no contaba con los objetos necesarios. También puedo guardar construcciones como favoritas.

Tras el templo había una tienda que intercambiaba cristales energéticos por zonnanio. De esta manera me pude hacer con suficientes cristales para poder ir a por dos nuevas células energéticas a la vez.

Entonces fui a contar a Josha todo lo referente al Templo del subsuelo y al nuevo poder. Esta me enseñó un nuevo esquema y me pidió que lo aplicase para construir un globo. Rotver se apropió del globo y marchó al laboratorio de Hatelia.

Quise poner en práctica el nuevo poder, así que marché al cañón de la segunda región y me construí una sencilla máquina voladora con dos turbinas. Con ella me dispuse a explorar todas las islas celestes que no podía alcanzar hasta ahora en la segunda región.

Alcance unas elevadas islas con la máquina voladora y ayudándome con la habilidad de infiltración. Arriba activé un desafío que consistía en pasar por unos aros verdes mientras realizaba un salto de fe. Una vez realizado apareció un santuario que tuve que solventar valiéndome de mi puntería con el arco. Una vez completado el desafío pude volver a intentar el reto de los aros verdes y si lo realizaba dentro del tiempo establecido recibiría un premio. Ese premio fue la Túnica aerodinámica.

Volví a construir la máquina voladora y, utilizando las esferas de energía ilimitada, logré alcanzar las islas celestes más elevadas de la región. En ellas la gravedad era menor así que mis movimientos eran más toscos.

Tuve que enfrentarme a un Golém Cúbico Supremo que portaba una piedra verde. Fue complicado debido a la gravedad, tuve que utilizar mis armas más poderosas para destruirle el punto débil. Una vez obtuve la piedra verde, tuve que montarla en un vehículo volador de 4 turbinas que había en esa isla y subirlo a otra isla más elevada, para poder completar su santuario.

Continué explorando las islas y, tras obtener algunos tesoros, llegué a una nueva isla relativamente grande. En ella había un gran foco de luz iluminando una cueva. Tuve que bajar el nivel del agua para poder adentrarme en ella. La cueva estaba completamente a oscuras. En ella tuve que ir dirigiendo el haz de luz aprovechando unos espejos hasta iluminar una superficie rocosa. Esta hizo ascender una plataforma y obtuve el Casco de zonnanio en un cofre.

Continué explorando las pequeñas islas que quedaban y obtuve un nuevo orbe verde cuyo uso aun desconozco en un cofre.

Ahora estoy listo para explorar a fondo la tercera región, una vez que la vorágine de peticiones se ha calmado. Además, la ventisca ya es historia. Es el momento de buscar tesoros y nuevos geoglifos.

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